Los bronces de Riace
Las obras maestras absolutas de la escultura griega del siglo V a. C., los Bronces de Riace son el símbolo del Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria. Descubiertos en 1972 frente a la costa de Riace Marina, representan a dos guerreros de bronce de extraordinaria belleza y fuerza expresiva, realizados con la técnica de la fundición a la cera perdida. Hoy en día se conservan en un entorno museístico diseñado para garantizar su protección, accesibilidad y valorización.
Dos obras maestras únicas
Recuperadas en 1972 por Stefano Mariottini, las bronces fueron sometidas a delicadas restauraciones primero en Reggio Calabria y luego en Florencia.
Las estatuas, de casi dos metros de altura, representan dos figuras desnudas y poderosas, originalmente dotadas de armas y accesorios que hoy se han perdido. Los ojos son de calcita y pasta de vidrio, mientras que los labios y los detalles anatómicos, de cobre y plata, les confieren un extraordinario realismo.
Los cuerpos, esculpidos con maestría, expresan fuerza, equilibrio y solemnidad. Aún no se sabe con certeza si representan a atletas, héroes mitológicos o divinidades. Los estudios sobre las tierras de fusión indican un origen griego, concretamente del Ática y Argólida, respectivamente.
El descubrimiento
En agosto de 1972, las estatuas fueron halladas en Riace Marina a 8 metros de profundidad.
La restauración y la identidad
Tras su primera recuperación en Reggio Calabria, fueron restauradas en Florencia y posteriormente de nuevo en el museo.
Su atribución es incierta: podrían ser atletas, divinidades o personajes míticos de la Grecia clásica.
Realizados con la técnica de la fundición a la cera perdida, los Bronces son muy ricos en detalles anatómicos y decorativos. La musculatura, el cabello, las venas y las arterias están esculpidos con un cuidado obsesivo.
El Bronce A lleva una tenia y tiene una barba trabajada, el Bronce B carece de cabello para poder llevar el casco levantado. Las proporciones y el equilibrio de las figuras dan testimonio de la absoluta maestría de los escultores griegos.
Visitar la sala de los Bronces
El acceso a la Sala de los Bronces de Riace y Porticello está regulado por motivos de conservación. La entrada está contingentada y precedida por una parada en los espacios de filtro habilitados. Se recomienda seguir las indicaciones del personal de la sala.
En presencia de personas con discapacidad o necesidades específicas, se recomienda informar previamente en taquilla para facilitar la entrada y garantizar una experiencia accesible y segura para todos.