Nivel D

De Rhegion a Regium Iulii pasando por los Bronces de Riace

Un viaje en el tiempo entre los orígenes de Reggio Calabria, la antigua Rhegion, y sus extraordinarios tesoros. La ciudad, fundada por los calcídicos, se convirtió en un importante centro cultural y comercial. Entre hallazgos arqueológicos y testimonios materiales, el museo conserva la historia de la ciudad hasta la época romana, con obras maestras como el kouros de mármol y la losa de terracota del área sagrada de Griso Laboccetta.

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Reggio: entre historia y mito

Rhegion, la colonia calcídica

Los primeros asentamientos en el territorio de Reggio datan de la Edad del Hierro, como lo atestiguan las necrópolis de Ronzo di Calanna. Rhegion, fundada por los Calcídicos, gracias a su posición estratégica, se convirtió en un nodo comercial entre Oriente y Occidente.
Los contactos con Etruria son evidentes en los hallazgos de bucchero. La ciudad pronto comenzó a producir cerámica de figuras negras y rojas y, ya en el siglo VI a.C., a acuñar monedas, incluidas aquellas con la cabeza de león frontal. Son singulares las esferitas de terracota con inscripciones usadas en las votaciones políticas. Las producciones locales, los hallazgos de las áreas sagradas y las necrópolis ilustran la vida cotidiana, religiosa y económica vibrante de Rhegion.

La Reggio romana: Regium Iulii

Con la romanización, Reggio se convierte en Regium Iulii. Las epígrafes del siglo II a.C. atestiguan la coexistencia del griego y del latín, así como la nueva organización cívica. La ciudad mantiene un papel central en el comercio marítimo entre Oriente y Occidente.
Las cerámicas africanas de mesa, que se difundieron en los mercados mediterráneos entre los siglos II y III d.C., indican los cambios económicos. Los bloques de ancla de plomo y las ánforas encontradas completan el panorama de la vida portuaria y comercial de la Reggio romana.

Los Bronces y el pecio de Porticello

Los Bronces de Riace, descubiertos en 1972, son unos de los ejemplos más extraordinarios de la escultura griega del siglo V a.C. Representan guerreros o héroes, con detalles anatómicos refinados. Fueron realizados en Grecia mediante la técnica de la fundición a la cera perdida.
Los tesoros del pecio de Porticello, descubierto en 1969, narran la historia de un barco hundido entre los siglos V y IV a.C., con una valiosa carga: vajillas, ánforas, tinteros y fragmentos de estatuas de bronce. Entre estos objetos se encuentran la Cabeza de Basilea y la Cabeza del Filósofo, este último un raro y fascinante ejemplo de retratística antigua.

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